Callao: ¿ Campaña electoral o guerra electoral ?
Hoy en día, la ciudadanía no se siente protegida, ni por sus autoridades ni por las instituciones encargadas de la seguridad. El país vive amordazado por la criminalidad. Los asesinatos en el Callao son parte del día a día, a tal punto que ya se está perdiendo la capacidad de indignarse ante nuevas muertes con el grave peligro que ello conlleva hacia una normalización de la violencia. Me causa gran tristeza escuchar a los propios chalacos decir en más de una ocasión: "El Callao es así pues, qué podemos hacer, tenemos que cuidarnos cada uno nomás".
Si bien las instituciones tutelares en la lucha contra la criminalidad son la Policía Nacional, el Poder Judicial y el Ministerio Público; los gobiernos locales tienen también su parte, tal como lo señala su ley orgánica, en un sentido de colaboración con la Policía Nacional a través de su cuerpo de Serenazgo, en lo que compete a vigilancia y prevención. Por ello los ciudadanos suelen responsabilizar a sus alcaldes por cada muerte que se suscita y en general, por todo hecho delictivo por ser estas autoridades las que están en contacto directo con su vecindario.
Así las cosas, la población ha perdido la confianza en todo el sistema de persecución del delito, lo cual es más que preocupante. Los ciudadanos perciben que la corrupción ha llegado a todas estas instituciones, como sostiene el penalista Andy Carrión.
En lo que va del año, Lima registra 160 homicidios y el Callao, 42. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Lima posee una población de 10 millones de habitantes, mientras que en el Callao tenemos algo más de 1 millón, nos daremos cuenta de la gravedad de la situación en nuestra Provincia Constitucional. Es importante resaltar también que la mayor parte de los asesinatos fue con arma de fuego y, en muchos casos ejecutados, por menores de edad.
En este escenario de peligrosidad se inicia un año preelectoral. Muchos precandidatos ya están iniciando sus actividades pero, lamentablemente, hechos violentos sumados a amenazas, enturbian lo que debería ser una fiesta democrática. Así tenemos el caso de dos precandidatos por el Callao y un comunicador social, conocido por sus constantes denuncias respecto a las diferentes gestiones en el Callao. No se descarta que otros precandidatos estén siendo, por lo menos, amenazados. El objetivo evidentemente es sacarlos de carrera y silenciarlos.
Si bien los hechos antes mencionados están en proceso de investigación, las suspicacias no se hacen esperar, tanto así que el alcalde provincial ha manifestado ante la prensa que los agraviados tendrán que probar lo que han declarado públicamente respecto a los hechos.
No tengo ningún indicio certero de a quién se le puede atribuir la responsabilidad de las agresiones. Tampoco tengo la menor intención de direccionar la responsabilidad ante personalidad o autoridad alguna. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos sería muy provechoso para todos, que nuestras autoridades exijan la mayor celeridad a las instituciones correspondientes para dar con los responsables de los casos arriba mencionados y zanjar finalmente este tema.
En una sana democracia, las autoridades son ejemplos, son referentes del buen actuar para sus ciudadanos. Por ello, las autoridades no pueden permitir que su imagen se vea vulnerada ante posibles comentarios que afecten su imagen. No es buena idea gobernar desde el descrédito vecinal. Ello constituye un lastre muy pesado para lograr el avance de sus obras o proyectos a ejecutar.
Por ello, en mi condición de ciudadana y sin responsabilizar a mi organización partidaria por mis opiniones, pienso es el momento que los buenos políticos demos el ejemplo en un acto de solidaridad entre nosotros mismos y por el bien del Callao, manteniendo una actitud y un comportamiento alturado entre los precandidatos, equipos de campaña y simpatizantes durante esta campaña que se va calentando a pasos agigantados. En el mismo sentido exhorto a toda autoridad actual que pretenda seguir en cargos de elección. Si los políticos no damos la talla, poco o nada podemos exigir a los chalacos respecto su conducta.
Finalmente, desde esta pequeña tribuna, hago un llamado a la reflexión, a la tranquilidad ya las buenas maneras para que los próximos eventos electorales se den en un clima de paz y respeto. La desesperación por mantenerse en el poder o, llegar al poder, no da un buen mensaje a la población. Ser autoridad significa estar al servicio delos vecinos. Por tanto, dejemos que los chalacos puedan elegir a quienes consideren sus mejores candidatos en un proceso electoral limpio, transparente y con la seguridad del caso.
No a la violencia en todas sus formas, los chalacos queremos paz.
JULIA SCHABAUER
Debemos formar un gran Frente por la democracia por encima de las diferencias políticas, para rechazar todo tipo de violencia..
ResponderEliminarLas elecciones deben ser una competencia fraterna entre vecinos.
Juli , te felicito , siempre tus relatos son muy ciertos y muy interesantes.
ResponderEliminarCon mucha pena tengo que decir que todo lo que dices acerca de los inseguros que nos sentimos y estamos , es aterrador , los asesinatos se han vuelto el pan de cada día y las autoridades desgraciadamente lo toman como algo normal, hay que darle muy fuerte al consumo y venta de drogas, que creo es el principal problema a combatir